Cómo llenamos el teatro de adolescentes gracias a Twitter

Lucía Miranda, directora de la compañía de teatro The Cross Border Project, nos desvela algunos detalles de su trabajo y la importancia de unir el teatro a las nuevas tecnologías.


 

Long Distance Affair. Fotografía de PopUpTheatrics

Long Distance Affair. Fotografía de PopUpTheatrics

Hola Lucia, ¿nos cuentas cómo surge The Cross Border Project y quiénes estáis detrás de esta compañía?

El Cross Border nace en Nueva York en 2010. Yo estaba estudiando allí un máster en Educación y Teatro, y fue mi proyecto final de curso, quería montar una obra bajo el concepto cross border, y estrenamos De Fuente Ovejuna a Ciudad Juárez, la pieza de Lope de Vega contextualizada en los feminicidos de México. Fue un proyecto precioso, que conseguimos traer a España y que se viera en los festivales clásicos.

Con mi vuelta a España en 2012 comencé en serio a trabajar en la creación de una compañía de teatro que hiciera teatro, educación y transformación social. En estos dos años somos un grupo de 6 actores y 1 músico que trabajamos en la compañía que yo dirijo, y cuatro de nosotros también estamos trabajando en la apertura de una Escuela de Teatro Aplicado: una escuela donde enseñar técnicas como teatro del oprimido o teatro documental y que no vaya dirigida sólo actores sino a gente del mundo del trabajo social, la educación, la cooperación… Todos tenemos estudios y experiencia teatral y la mayoría también en pedagogía y educación, muchos nos hemos formado fuera de España y tenemos un perfil mixto. Somos de distintos países y los papeles se dan sin tener en cuenta acentos o color de piel. La diversidad de aprendizajes nos obliga a tener que encontrar un lenguaje mutuo y nuevo, que combine las distintas escuelas de las que venimos y eso es muy rico.

Cuando conocí vuestro proyecto, me gustó especialmente saber que trabajáis de forma intensiva con redes sociales. De hecho, habéis “llenado escenarios gracias a Twitter”, ¿cómo lo hacéis exactamente?

La idea fue de Irene Blanco, la persona encargada de redes y uso de tecnologías. Teníamos un pre estreno de Perdidos en Nunca Jamás con 500 adolescentes y nos interesaba mucho saber qué pensaban ellos de la obra, que nos pudieran dar un feedback. Como no podíamos por tiempo hacer un coloquio con ellos al acabar, a Irene se le ocurrió que les pidiésemos que nos tuitearan o nos pusieran en Facebook lo que pensaban de la obra. Le dimos una vuelta y les propusimos que lo hicieran en directo, según pasara, que nos mandaran su foto favorita, una frase que les hubiera gustado, o lo que les aburría. Queríamos con ello también que el teatro no fuera un apéndice del instituto al que tantas veces tienen manía, sino que pudiera ser un espacio de libertad, un espacio donde estuvieran cómodos. Al principio hubo varias objeciones, nos comentaron que se les insistía mucho desde los centros en que tenían que respetar el trabajo del artista, estar en silencio, apagar el móvil… y que no nos iban a hacer caso porque se iban a dedicar a hablar entre ellos por el whatsapp. Pensamos que si eso era así, nuestro trabajo estaba mal hecho. Si nosotros no conseguíamos captar su atención, daba igual que tuvieran el móvil apagado o encendido, por tenerlo apagado no les iba a gustar más la obra ni iban a estar más atentos. Nuestra responsabilidad era haber hecho un trabajo que fuera lo suficientemente bueno para que ellos lo quisieran ver, y si no lo conseguíamos, teníamos que replanteárnoslo. La respuesta fue tan estupenda, que gracias a sus tweets, pasamos de 30 entradas vendidas para la función de la noche a 300 y lo aplicamos desde entonces a todas nuestras representaciones, no sólo con adolescentes. Con los adultos ha sido el boca a boca en forma de tweet.

Algunas de las respuestas de ese día las recogimos en este post.

Nunca Jamás. Fotografía de Eva Filgueira Alta

Perdidos en Nunca Jamás trabajarás en lo que estudiaste. Fotografía de Eva Filgueira Alta

Sin duda, para llegar al público adolescente es necesario no sólo hablar en su idioma sino también en su soporte y a través de sus nuevos canales. ¿Piensas que las nuevas tecnologías son la clave para atraer al teatro a los más jóvenes?

No creo que sea la clave, pero creo que sí puede ayudar a que estemos en la misma página, si es lo que como creador estás buscando. Creo que la clave para atraer a los más jóvenes es la misma que la de los adultos: contar una historia que les interese, que quieran escuchar o plantearles una experiencia que les apetezca vivir. Si la historia habla de ellos o de lo que les importa, les va dar igual si hay nuevas tecnologías o no las hay. Nosotros hemos hecho teatro foro con adolescentes y ha funcionado de maravilla pero sí creo que las nuevas tecnologías son un lenguaje totalmente naturalizado en ellos, se comunican a través de ellas y crean a través de ellas, por lo cual su incorporación es necesaria para estar juntos en el mismo mundo creativo y comunicativo.

Por otro lado, todavía existe una parte importante del sector cultural que ve con respeto este tipo de interacción con el público. ¿Qué riesgos entrañan este tipo de relaciones más abiertas y expuestas? ¿Son para tanto?

El riesgo puede ser que el público te diga a través de redes lo poco que le gusta tu trabajo, pero también puede ocurrir con un pateo en un patio de butacas, y no sé, la verdad que es peor… Yo no encuentro riesgos en las relaciones abiertas con el público, todo, desde las instituciones y nuestros políticos a los procesos creativos deben ser más abiertos y participativos: es una necesidad. Y la exposición… nosotros trabajamos desde la exposición! En el Cross contamos las historias que nos interesan o nos preocupan, y muchas veces parten de una experiencia personal o están trabajadas desde el teatro documental: nuestro trabajo es exponernos.

Y además de utilizar estas nuevas herramientas para mejorar las funciones de difusión, ¿incluís o tenéis pensado incluir en vuestro espectáculo algún tipo de interacción en vivo a través de dispositivos móviles o redes sociales?

Se ha pensado en varias ocasiones pero no acabamos de lanzarnos. Algún día lo haremos, seguro. Hace un año colaboramos en Long Distance Affair, un proyecto de la compañía newyorkina PopUp Theatrics. Yo dirigí por skype a una pareja de actores brasileños y el texto era de un dramaturgo escocés. El público estaba en un hotel de Nueva York, entraba a un espacio muy bonito lleno de ordenadores con cascos y se conectaba con una parte del mundo vía skype, en mi pieza con Brasil. Y allí esta pareja de actores actuaban para él, en una pieza breve de 15 minutos. Acababa, y en otro ordenador se conectaba con otra parte del mundo, por ejemplo, España, donde uno de los actores del Cross Border, actuaba para él, pero había sido dirigido por una directora que estaba en Rumania…. Era precioso, en una tarde habías hecho un viaje fabuloso, y había un actor al otro lado de la pantalla actuando sólo para ti con quien podías interactuar. No es la línea troncal de nuestro trabajo, pero nos gusta investigar y meternos en proyectos como este del que aprendemos mucho, así que seguro que en un futuro, algo sale.

No sólo de nuevas tecnologías va la cosa, en The Cross Border Project concebís el teatro como herramienta educativa y de cohesión social, ¿nos lo explicas un poco más en detalle?

Para nosotros el teatro se concibe como un hecho artístico, pero también como una manera de aprender cosas, de experimentar, de empoderar comunidades. Si trabajamos con un grupo de adolescentes, no vamos al aula con un texto clásico para decirles por donde tiene que entrar y qué papel van a hacer. Nosotros les damos herramientas para que escriban sus propias historias, cuenten a su mundo ( padres, amigos, profesores) lo que les quieran contar, actúen, dirijan, desarrollen dotes de liderazgo y emprendimiento llevando ellos la producción, aprendiendo a trabajar en equipo, y creando un hecho artístico. Tienen que cuidar elementos como la estética, el ritmo, la coherencia… somos muy pesados con eso. Porque una acción sea educativa, lo artístico no debe quedar atrás. E igual ocurre con nuestras obras profesionales: porque sea teatro profesional no debemos olvidarnos del público, de las comunidades a las que va dirigido, por eso hacemos ensayos abiertos, lecturas de texto.. queremos escuchar lo que la gente piensa, y que nos transforme el proceso, del mismo modo que nosotros pretendemos transformar ideas desde el escenario…

Para terminar, podéis ver este video que resume el proyecto de teatro foro con adolescentes Ejercitar las Miradas, desarrollado en los IES Julio Pérez, Antares y Las Lagunas, de Rivas Vaciamadrid.

 

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1 comentario en “Cómo llenamos el teatro de adolescentes gracias a Twitter

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