Entrevista a La Criminal: exploradores de narrativas colectivas

Fragmento de Politonos. Fuente: La Criminal

Fragmento de Politonos. Fuente: La Criminal

Vinculamos la idea de cultura libre con un código de respeto: el autor tiene responsabilidad sobre los contenidos que libera y con qué condiciones lo hace, y el receptor debe responsabilizarse de reconocer ese trabajo, sea o no de manera económica.

Explicadnos brevemente qué es La Criminal:

Somos un colectivo de freaks tarados dedicado a la autoedición de proyectos colaborativos, normalmente a medio camino entre el cómic, el relato y la ilustración. La Criminal está integrada por Primo, Diez Ovejas y Victoria Alonso, aunque siempre contamos con el respaldo de los locos que se animan a embarcarse en nuestras historias (a todos ellos, ¡gracias!).

¿Proyectos o trabajos destacados que queráis compartir con nosotros?

Por el momento hemos publicado varios trabajos, divididos en ocho fanzines y dos libros. En su mayoría son proyectos que hemos desarrollado de manera colaborativa: dos de ellos, bajo el nombre de Cadáver, plasman los resultados de los encuentros Birra y Borra, de cuya serie hay un tercer número esperando a ser editado, y uno extra rulando por distintas geografías y que de momento no tiene fecha de fin. Maybe, Resaca en la Tierra o Fuck (the dog), son proyectos de ciencia ficción sin parafernalias realizados por Primo.

Los dos libros que hemos publicado surgen de ese intento por mezclar texto, ilustración y trabajo en grupo: Politonos (2014) como un libro de microrrelatos ilustrados, y Porno Metafísico (2015), en colaboración con Galbin, como un libro de relatos con una dinámica similar.

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Portada de “Porno metafísitco”. Fuente: La Criminal.

Además de los proyectos surgidos de Birra y Borra y los individuales de La Criminal, nos gusta lanzar convocatorias abiertas; en diciembre de 2014 vio la luz Soundtrack, un fanzine surgido de una de estas convocatorias donde se estrechase la relación entre música e ilustración. El resultado fue muy nutritivo y acompañado de una playlist de obligada escucha para disfrutar del fanzine en su totalidad. Actualmente tenemos otra convocatoria, esta vez multidisciplinar, llamada La vida de Consuelo Topilski; el punto de partida son dos textos que hemos compartido con todo el que quiera participar (aceptamos aportaciones hasta el 15 de noviembre).

Freagmento de "Soundtrack". Fuente: La Criminal.

Freagmento de “Soundtrack”. Fuente: La Criminal.

Estamos abiertos a propuestas y nuevos proyectos; colaboramos en CreaVa15 en la muestra Software cultural [comisariada por quien nos realiza esta entrevista: Virginia Díez] con una instalación y varias ilustraciones que quedaron recogidas en el fanzine Capullo. Ahora mismo, nos hemos adentrado en el mundo del webcómic con Burrous, una historia de ciencia ficción, de crítica social y humor absurdo.

¿Cuáles son vuestras fuentes de inspiración? ¿De qué hablan vuestros trabajos?

Nos gusta lo sucio, lo oscuro, aquello que nos define como más humanos y como más inhumanos, a nivel biológico, espiritual y material. Diez Ovejas lo define como “el perineo de las cosas” cuando se pone existencialista, y realmente no es mala definición: intentamos tratar temas que consideramos serios, pero normalmente de una manera oscura, cínica, y casi siempre dando vueltas alrededor de conceptos como lo real, lo ridículo, lo ridículamente real y… bueno, ya sabes cómo acaba.

Portada de "Dar cera, pulir cera. Burrous". Fuente: La Criminal.

Portada de “Dar cera, pulir cera. Burrous”. Fuente: La Criminal.

¿Cómo conocisteis las licencias libres y por qué las elegís para publicar vuestras creaciones?

Nuestro primer contacto con las licencias libres fue a través de las más conocidas: las creative commons… Todos nos habíamos encontrado con libros, fanzines, cómics y algún que otro texto publicados (de manera digital, autoeditados e incluso editados) bajo este tipo de licencias. Al poner en común cómo queríamos que apareciesen nuestras obras, decidimos que nos importaba que los contenidos estuviesen al alcance de manera gratuita en la web, y también en soporte físico; autoeditarnos bajo una licencia creative commons era la forma conocida y fácil de conciliar estos dos aspectos.

Portada de "Rutina Loser. Burrous". Fuente: La Criminal.

Portada de “Rutina Loser. Burrous”. Fuente: La Criminal.

¿Qué ventajas os aportan frente al copyright tradicional?

En primer lugar, se adaptaba mejor al concepto de juego y de creación colaborativa que nos gusta aplicar. Las licencias libres tienen más margen de maniobrabilidad en el sentido de posibilidades de distribución y modificación, pero también otras connotaciones vinculadas al receptor: se tiene la idea de que una licencia libre es menos comercial que el copyright, aunque no siempre sea cierto, y que es mucho más acorde con el espíritu de la autoedición. El copyright parece que incita más a mirar, pero no a tocar, mientras que las licencias libres te permiten echar un vistazo, ver si gusta, y si te gusta, adquirir y/o compartir, aunque eso no siempre suponga un desembolso económico, e incluso utilizar contenidos como punto de partida para otros proyectos.

Hablemos de vuestroproceso de creación, ¿utilizas herramientas o software libre para producir vuestra obra?

Tal vez lo más parecido a herramientas o software libre lo empleamos en Capullo, donde quisimos profundizar un poco más en el concepto de la exposición utilizando una tipografía publicada bajo una licencia creative commons…

Portada de "Jodidos Losers. Burrous". Fuente: La Criminal.

Portada de “Puta rutina, jodidos losers. Burrous”. Fuente: La Criminal.

El hecho de utilizar estas licencias, ¿cambia de alguna forma vuestra manera de llegar al público o la relación que tenéis con él?

Pensamos en nuestra relación con el público antes de usar creative commons. De hecho, el contenido íntegro de nuestras publicaciones es accesible desde internet, antes y después de ser publicados en papel. Aunque hay quien prefiere la edición en papel por facilidad de lectura o por costumbre, no es el único motivo que lleva a publicar en soporte material: nuevas formas de diálogo entre texto e imagen a partir del diseño, formatos, incluso texturas… Creemos que una relación abierta es parte del proceso natural de creación, la forma más directa de compartir contenidos.

¿Y cómo rentabilizáis vuestro trabajo? ¿Es compatible publicar bajo licencia no privativa y “vivir del arte”?

Vivir del arte es posible a veces, y no sólo un hobby. Nosotros, como colectivo, tenemos distintas ocupaciones profesionales. Autoeditar supone una inversión económica, al menos en principio hasta que la maquinaria se pone en marcha y se tantea si la cosa funciona. Realmente, vivir del arte es posible, aunque nosotros no nos lo planteamos de ese modo: nuestra idea es dar salida a proyectos creativos y colaborativos que no suelen tener cabida en el mercado más comercial, y eso implica ser consciente de que un proyecto puede acabar siendo un fiasco económico sea cual sea la licencia bajo la que publiques.

Fragmento de "Burrous". Fuente: La Criminal.

Fragmento de “Burrous”. Fuente: La Criminal.

¿Qué es, para La Criminal, la cultura libre?

Así, de un modo general, la circulación de contenidos intelectuales, artísticos o de cualquier otra disciplina, producida con un ánimo por compartir y crear en común, y haciendo los contenidos accesibles al público o a la comunidad. Creo que vinculamos la idea de cultura libre con un código de respeto: el autor tiene responsabilidad sobre los contenidos que libera y con qué condiciones lo hace, y el receptor debe responsabilizarse de reconocer ese trabajo, sea o no de manera económica.

¿Algún mensaje para nuestros lectores?

Mantengan su equipaje controlado en todo momento.

¿Nos recomiendáis a otro artista libre?

Comiqueros e ilustradores como Ana Galvañ, Jose Ja Ja Ja, Peter Jojaio o Chema Peral; Ana Albero, Bernat M. Gustà & Marc M. Gustà y Daniel García, Colectivo Cerdas; en música Jefe Chirpa

Fragmento de "Cadaver". Fuente: La Criminal.

Fragmento de “Cadaver”. Fuente: La Criminal.

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