¿Es público lo financiado con dinero público?

CC guiando a los colaboradores. Obra derivada del cuadro de Eugène Delacroix, en dominio público bajo licencia CC-BY-SA. Fuente Wikimedia Commons

CC guiando a los colaboradores. Obra derivada del cuadro de Eugène Delacroix, en dominio público bajo licencia CC-BY-SA. Fuente Wikimedia Commons

Vivimos en una sociedad que, especialmente desde hace unos años, muestra una especial preocupación por el uso que se da al dinero público. En un contexto de crisis y dificultad como el que vive España, las administraciones miran hasta el último céntimo y conseguir financiación pública se antoja harto complicado.

Pero… ¿qué ocurre con la propiedad intelectual de los innumerables contenidos que se generan con el dinero público? ¿podemos como ciudadanos reutilizar libremente los contenidos que nuestras administraciones elaboran?

Esta pregunta tiene una respuesta categórica: no (al menos en el 90 % de los casos).

Nos encontramos ante una paradoja: aquello que los ciudadanos financian con sus impuestos, algo que emana de lo público, no es de todos, alguien se apropia de ello y ese alguien… son las administraciones.

¿Es esto así en todas partes?

Pese a esta situación en la que nos encontramos, hay ciertos espejos en los que mirarse. El paradigma de la liberación de los contenidos públicos es Estados Unidos (pero no en otras materias de derechos de autor, ojo). Toda agencia o entidad dependiente del sector público que genere contenidos -véase la mismísima NASA– está obligada a ponerlos a disposición de cualquiera en dominio público, sin ningún tipo de reserva legal.

Esto facilita la difusión de imágenes del espacio, de alta calidad, que pueden emplearse en cualquier ámbito y distribuirse libremente por Internet. Sin contraprestación. Para hacerse a la idea de cómo estamos en Europa, la Agencia Espacial Europea (ESA), restringe totalmente el uso y distribución de los contenidos que genera, con cláusulas de derechos de autor plenamente restrictivas. Absurdo, ¿verdad?

Sin embargo, hay motivos para la esperanza en España y son muchas las personas y entidades que trabajan por un mayor aperturismo. Existe el miedo, infundado, de que liberar contenidos puede conllevar su desnaturalización y una pérdida patrimonial para esas administraciones, que tanto dinero público han invertido.

Los Pilares de la creación, Nebulosa del Águila. Imagen tomada por el Telescopio espacial Hubble de la NASA. Dominio público

Ante esta cuestión, cabe plantearse:

¿Qué impacto económico genera el poner al libre uso de los ciudadanos lo que ellos han financiado?

¿Es mensurable?

¿Cuántos libros se editan en Estados Unidos con fotografías de la NASA?

¿Y en Europa con fotos de la ESA?

No parece descabellado afirmar que la hacienda pública estadounidense gane más dinero por el IVA de esas publicaciones gestadas a partir de material público que lo que ingresan las arcas comunitarias por los derechos de autor de los contenidos de la ESA.

¿Hacia dónde vamos?

Existe la duda de si esta situación tiene visos de cambiar a corto plazo en el ámbito comunitario, puesto que pueden encontrarse visiones contradictorias: por un lado, hace apenas unos meses se debatió en el Parlamento Europeo si era conveniente restringir la libertad de panorama a nivel comunitario -igualando en materia de derechos de autor por el lado de la restricción en lugar de por la liberación-; por el otro vemos que cada vez más instituciones públicas o dependientes del sector público apuestan por dar salida a sus contenidos con la mayor flexibilidad posible en derechos de autor.

Cabe destacar la labor que están desarrollando numerosas bibliotecas europeas integrándose en la red Europeana, que gracias a su buscador permite encontrar documentos libres de derechos. Lo libre parece que se impone y cada vez más bibliotecas se integran en esta red.

En el ámbito puramente institucional, uno de los campos en el que se requieren más progresos es en el de los contenidos generados por las administraciones públicas. De ahí que fuera noticia que en mayo, gracias a la intermediación de Wikimedia España, el Ayuntamiento de Valladolid licenciara todos los contenidos de las webs municipales (destacando www.valladolid.es) bajo una licencia CC-BY-SA, que permite una reutilización de los mismos para cualquier fin.

En conclusión: es cierto que se van logrando avances, pero es muy laborioso tener que realizar pedagogía en materia de derechos de autor institución por institución. Resulta por lo tanto imprescindible que se den pasos a nivel nacional o, por qué no, comunitario, para que el material que emana de lo público sea, en todos sus sentidos, público.

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