¿Conoces OpenStreetMap? Entrevistamos a Manuel Torío, voluntario del proyecto

Hoy, en Culturatorium, tenemos el placer de conocer a Manuel Torío, colaborador del proyecto de mapas libres OpenStreetMap.

Open Street Map

Open Street Map

Aunque OSM es un bien común, patrimonio de todos que está ahí disponible y que seguirá así para siempre por su propia naturaleza, solo crecerá y tendrá sentido en función del uso que se le dé.

Buenas Manuel, para empezar, ¿qué es OpenStreetMap?.

OpenStreetMap (OSM) es un proyecto colaborativo iniciado en 2004 cuyo fin es crear mapas libres. Detrás de cualquier mapa que llega a nuestras manos o que visualizamos en una página de Internet hay detrás una o varias bases de datos cartográficas consistentes en puntos -nodos-, líneas y polígonos con coordenadas e información asociada -etiquetas-. Es esa base de datos la que la comunidad de usuarios de OSM edita constantemente para ampliar, corregir y actualizar.

Algunos han apodado a OSM como ‘la Wikipedia de los mapas’ porque en esencia su funcionamiento es el mismo: usuarios que voluntariamente mejoran una base de datos, la cual es publicada con licencias libres y cuyo contenido se ofrece como un resultado final (un artículo de Wikipedia o el mapa de OSM) pero que también puede reutilizarse como se desee bajo los términos de esa licencia libre (Creative Commons en el caso de Wikipedia y Open Database License para OSM).

¿Cuánto tiempo llevas participando en el proyecto?

Comencé mi andadura en OSM allá por diciembre de 2009. Desde entonces he colaborado añadiendo más de 140.000 nodos, es decir, puntos individuales con coordenadas que pueden ser carreteras, caminos, edificios, comercios, fuentes… cualquier cosa que te puedas encontrar.

Manuel Torío, colaborador de OpenStreetMap

Manuel Torío, colaborador de OpenStreetMap

¿Cómo empezaste a colaborar?

Siempre me han interesado los mapas y la cartografía. Además por aquel entonces me encontraba cursando la licenciatura en Geografía y tenía contacto estrecho con sistemas de información geográfica, herramientas informáticas para realizar análisis espaciales y generar cartografía con múltiples fines. Sin embargo a estas herramientas hay que “alimentarlas”, proveerlas previamente de datos espaciales sobre los que trabajar.

La mayor parte de las bases de datos accesibles por Internet son restrictivas y suelen ser cerradas, no admiten modificaciones que puedan mejorarlas para otras personas que vengan detrás. Por casualidad me crucé con OSM y por mi experiencia previa con Wikipedia entendí que tenía un enorme potencial.

¿Por qué crees que un proyecto así es importante?

En primer lugar estoy convencido que la humanidad necesita bases de datos de cualquier tipo que sean libres y reutilizables para crear y compartir cosas que a la gente le interese. En el caso de OSM se ofrece una base de datos cartográficos en el contexto de un mundo globalizado en el que a diario sus habitantes demandan información espacial por causas de todo tipo: una gasolinera que esté abierta, la calle en donde he quedado con mis amigos, el parque natural sobre el que tengo que hacer un trabajo para el que me han contratado o saber si el puente que cruzo todos los días ha desaparecido tras una riada.

Como digo, las bases de datos espaciales que hay en la red tienen sus limitaciones: pueden restringir el uso que tú puedas darle y también -por lo general- están cerradas, lo que en la práctica significa que estarán desactualizadas y que uno no podrá hacer nada por solucionarlo para ayudar al que venga después de ti a buscar la misma información.

Por otro lado buena parte de la gente normal y corriente, para cubrir sus demandas cotidianas de información espacial, acuden a los servicios de grandes proveedores. En particular a Google Maps. Google es genial en muchos sentidos y para la gente a la que nos apasionan los mapas el día que descubrimos Google Earth fue uno de los más felices de nuestra “vida digital”. Sin embargo Google ha adquirido una posición de monopolio en este sector, lo cual es preocupante. Dependemos de un servicio centralizado que ofrece una empresa con ánimo de lucro, la cual, por razones evidentes, destaca determinada información espacial por encima de otra. Cuando visualizamos sus datos dará mayor importancia a los bares y restaurantes que a las fuentes públicas o lugares de esparcimiento, por poner un ejemplo claro. Además sus mapas no se pueden reutilizar libremente, tienen restricciones y su base de datos no es accesible en profundidad; como sí lo es la de OSM en todos sus aspectos.

¿Qué destacarías de tu colaboración en OSM?

Mis aportaciones a OSM se han centrado en mi provincia (Palencia) y en particular en Tierra de Campos por ser la comarca en la que me he criado y con la que tengo gran apego. Cuando empecé a colaborar con OSM los pueblos de esta comarca no tenían nada en el mapa más allá de su nombre perdido en un desierto en blanco. Pero no solo en OSM, sino también en otros servicios como Google Maps. Tierra de Campos es una comarca en declive desde hace décadas, despoblada… es decir, que importa poco, y menos aún a una empresa privada que se centra en dónde está el negocio: las grandes ciudades. OSM me ofreció la posibilidad de poner mi comarca en el mapa -literalmente- y le ofrece a cualquiera hacer lo mismo con todo aquello que crea que merece ser “mapeado”.

¿Qué nivel de desarrollo ha alcanzado? ¿Es una buena alternativa o todavía necesita mejorar?

Sobre OSM hay que diferenciar dos aspectos en el grado de desarrollo: su base de datos y las herramientas relacionadas.

En cuanto a la base de datos, esta depende en gran medida de la comunidad de usuarios. La base de datos de OSM cubre todo el mundo y existen grandes diferencias entre zonas sobre las que hay usuarios trabajando de manera regular y otras que no. Las diferencias son evidentes cuando se comparan países con diferente nivel de desarrollo y nivel de acceso a internet. En países como España hay centenares de usuarios aportando regularmente lo que ha permitido alcanzar un alto nivel de detalle en aspectos del mapa como la red de carreteras y zonas urbanas que superan a lo ofrecido por otras plataformas. Sin embargo los países donde no existe una comunidad tan grande y activa puede ofrecer carencias importantes. En cualquier caso una de las ventajas de OSM es que su base de datos se puede mejorar constantemente con cualquiera, solo hay que incentivar que eso ocurra.

Por otro lado OSM ofrece posibilidades partiendo de su base de datos. La más evidente es el mapa que vemos cuando accedemos a la página. Ese mapa es la representación cartográfica de la base de datos que hemos ido construyendo miles y miles de voluntarios desde 2004. El estilo del mapa, los elementos que se muestran y su usabilidad son resultado del trabajo de desarrolladores informáticos. En comparación con otros servicios cartográficos tiene limitaciones. La interacción con los elementos representados es nula (no se puede hacer clic sobre un museo para obtener más información, aunque esa información exista en la base de datos de OSM) y el motor de búsqueda tiene grandes limitaciones. OSM es un proyecto sin ánimo de lucro y sus ingresos provienen de donaciones, lo que explica este atraso. Sin embargo se han venido haciendo mejoras paulatinamente.

No obstante, otra de las ventajas de OSM es la posibilidad de reutilización de sus contenidos, ya que están publicados bajo licencias libres. Eso está permitiendo que particulares y empresas desarrollen aplicaciones y den otros usos a la base de datos de OSM. Existen apps de navegación que recurren a nuestra base de datos, con un nivel de desarrollo bastante alto, con utilidades que no ofrece ninguna otra app y que ya han recibido varios millones de descargas.

Una base de datos espaciales abierta y libre ofrece posibilidades casi infinitas: wheelmap.org señala aquellos lugares que son accesibles con sillas de ruedas, map.openseamap.org ofrece información de utilidad para la navegación marítima (rutas, puertos, faros…). Múltiples organizaciones humanitarias recurren a nuestra base de datos y a nuestros voluntarios a través del proyecto Humanitarian OpenStreetMap Team (hotosm.org) cuando se producen catástrofes, pues se puede actualizar y ampliar rápidamente la información cartográfica sobre la región damnificada.

Voluntario recorriendo las calles de Moscú tomando datos cartográficos en una mapping party celebrada el 9 de agosto de 2014.

Voluntario recorriendo las calles de Moscú tomando datos cartográficos en una mapping party celebrada el 9 de agosto de 2014. Bajo licencia CC BY de Artem Svetlov

¿Qué desafíos tiene para el futuro OSM?

En lo referente a la base de datos hay múltiples líneas de actuación.

Hay grupos de usuarios que están dando el salto a la “vida real” para dar charlas, talleres y acciones de mapeado en la calle (mapping parties) con el fin de involucrar a nuevas personas en el proyecto. Tener una comunidad grande y activa es esencial para que el proyecto continúe su crecimiento y alcance un nivel de madurez alto. En particular creo que resulta importante involucrar a personas convenciéndolas de las potencialidades que ofrece el proyecto. Aunque OSM es un bien común, patrimonio de todos que está ahí disponible y que seguirá así para siempre por su propia naturaleza, solo crecerá y tendrá sentido en función del uso que se le dé. Personas preocupadas por el patrimonio arquitectónico de su municipio, personas con movilidad reducida que diariamente tiene que ir descubriendo obstáculos que no aparecen en ningún mapa, grupo de pequeños comerciantes de un barrio que quieren dar visibilidad a sus negocios… hay que involucrar a esos colectivos porque el proyecto les es útil.

Por otro lado está la cuestión de la enorme cantidad de datos espaciales que la administración genera. Constantemente, mediante nuestros impuestos, pagamos a profesionales para que cartografíen todo tipo de cosas: edificios, parcelas, carreteras, espacios naturales, monumentos, plazas de aparcamiento para personas con movilidad reducida, tendidos eléctricos… Sin embargo esa información espacial es publicada muy frecuentemente con restricciones para su uso y reutilización. OSM podría incorporar esa información para mejorar su base de datos, pero no puede. Hay casos en los que nos hemos puesto en contacto con las administraciones con éxito, convenciéndoles de los beneficios de liberar ese contenido con la licencia adecuada. Sin embargo son casos aislados, iniciativas casi personales de algún usuario de OSM. Lo habitual suele ser la negativa o perderse entre los niveles competenciales de la administración sin poder dar con el responsable de tomar la decisión de liberar la base de datos. Algo que está pagado con el dinero de todos debería ser libre por definición, de dominio público por ley. En otros países es así.

En cuanto al portal de OSM, que es el lugar desde donde nos intentamos dar a conocer al mundo, debemos solventar las carencias señaladas. Desde hace unos meses se pueden hacer rutas entre dos puntos, algo básico que hemos tardado en incorporar. Mejorar su usabilidad, incorporar opciones y permitir con la máxima sencillez posible que cualquier persona pueda mejorar el contenido son aspectos clave sobre los que se está trabajando.

Muchas gracias por tu tiempo, Manuel. ¡Esperemos que más gente se anime a mapear!

A vosotros por la entrevista y… ¡a mapear! OSM es de todos y en nuestras manos está enriquecerlo.

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